Los días 9, 10, 11 y 12 de septiembre en Zaragoza (España), en la Casa de Ejercicios de las Hermanas Angélicas, se desarrolló un Curso sobre la Medicina de Santa Hildegarda de Bingen impartido por el Dr. Wighard Strehlow, máxima autoridad mundial en esta materia, y por Dña. Marie Carrasquedo, osteópata y especialista reconocida en cuidados de la piel.

Este Primer Nivel de medicina hildegardiana ha sido un gran éxito de asistencia ya que se cubrieron todas las plazas y quedaron candidatos en lista de espera. Ha constituido una primicia mundial en el ámbito de los países de habla española y portuguesa, para impulsar la divulgación de las aportaciones de Santa Hildegarda en lo referente a la salud y a la alimentación. Hemos contado con asistentes de México, Brasil y Colombia además de diversas ciudades de España.

Durante los días del curso, las Hermanas Angélicas (previamente iniciadas en la cocina hildegardiana) nos permitieron disfrutar de platos que reunían las cualidades de ser sencillos y exquisitos, de acuerdo con una de las reglas de oro de Santa Hildegarda para vivir sanos “Que tu alimento sea tu medicina”. Tanto los ponentes del curso como los participantes apreciamos la oportunidad de probar esta manera de comer basada sobre todo en platos a base de espelta, verduras y carne, pescado y frutas.

 

Tenemos la intención firme de organizar, a lo largo del 2016, una segunda edición del Primer Nivel y, unos meses después, un segundo Nivel para aquellos que, habiendo realizado el primer curso, quieran profundizar sus conocimientos en la Medicina hildegardiana.

Hace muy pocos días, el 17 de septiembre ha sido la Fiesta litúrgica de Santa Hildegarda que año se celebra con mucha solemnidad en Eibingen, lugar al que pertenece su monasterio, incluyendo una procesión con la urna de sus reliquias. Desde allí nos han enviado saludos y una invitación para que asistamos el año próximo. Si Dios nos lo permite lo pensamos hacer y daremos puntualmente cuenta a todos los amigos de Santa Hildegarda de lengua española y portuguesa.

Escrito por Casa Santa Hildegarda